Redactores:
Félix Martín Daza
Ldo. en Psicología (Centro Nacional de Condiciones de Trabajo)
Jesús Pérez Bilbao
Ldo. en Psicología (Centro Nacional de Condiciones de Trabajo)
Juan Antonio López García-Silva
Ldo. Medicina. esp. Medicina del Trabajo (Gerencia informática
de la Seguridad Social)
|
La literatura internacional se refiere con
el término de mobbing a ciertas situaciones de hostigamiento
psicológico en el trabajo que se manifiestan en forma de conflictos
interpersonales. La presente NTP identifica el concepto y sus
características, su génesis, manifestaciones y evolución. Se
hace hincapié en la importancia de sus consecuencias y en la
necesidad de identificarlo a tiempo y de darle solución en sus
fases más tempranas.
|
Introducción
Una
organización de trabajo implica la reunión de un grupo de personas,
más o menos grande, con un fin común, lo que la convierte en una organización
social. En las organizaciones de trabajo suelen estar contempladas
las relaciones que deben establecerse entre los distintos individuos
y grupos para la realización de la tarea encomendada.
Sin
embargo, la existencia de otros tipos de relaciones, distintas de
las meramente productivas, entre los distintos individuos de una empresa,
así como el desarrollo formal de todas las relaciones en general,
es algo que no suele merecer atención al no ser aspectos directamente
relacionados con la realización del trabajo.
Como
consecuencia, es posible que se de un funcionamiento anormal de la
organización social, lo que puede traducirse en consecuencias bastante
más amplias que simples discusiones o problemas personales.
Distintos estudios han puesto de manifiesto que la existencia de problemas
en estos ámbitos está relacionada con la aparición de ciertas disfunciones
que repercutirán tanto sobre los trabajadores (mal clima laboral,
insatisfacción en el trabajo, desmotivación,...) como sobre el funcionamiento
de la empresa (absentismo, abandonos del trabajo, incremento de la
accidentabilidad, disminución de la cantidad y la calidad del trabajo,...).
Un
conjunto de problemas originados a partir de las relaciones que se
establecen entre los trabajadores de una organización de trabajo han
sido conceptualizados con la denominación de mobbing. Este concepto
hace referencia a situaciones de hostigamiento psicológico que se
da entre los miembros de una organización de trabajo, aunque al ser
este tipo de problemas propios de las organizaciones sociales, pueden
producirse en otros ámbitos distintos del laboral (familiar, escolar,
vecindario, etc.).
Definición
Se
ha constatado la existencia en las empresas de trabajadores sometidos
a un hostigamiento psicológico tal, que presentan síntomas psicosomáticos
y reacciones anormales hacia el trabajo y el ambiente laboral.
Muchas
de estas manifestaciones se ajustan a la definición de mobbing, término
empleado en la literatura psicológica internacional para describir
una situación en la que una persona o un grupo de personas ejercen
una violencia psicológica extrema (en una o más de las 45 formas o
comportamientos descritos por el Leymann Inventory of Psychological
Terrorization, LIPT), de forma sistemática (al menos, una vez por
semana), durante un tiempo prolongado (más de 6 meses), sobre otra
persona en el lugar de trabajo, según definición de H. Leymann. En
castellano, se podría traducir dicho término como "psicoterror
laboral" u "hostigamiento psicológico en el trabajo".
Formas
de expresión
De
la definición anterior se deduce la existencia de dos partes enfrentadas
entre las que se puede diferenciar, por una parte, a los "hostigadores"
con comportamientos y actitudes hostiles, activas, dominadoras y,
por otra, al agredido con actitudes y comportamientos de tipo reactivo
o inhibitorio. La expresión de las situaciones de hostigamiento psicológico
hacia un individuo se manifiesta de muy diversas maneras, a través
de distintas actitudes y comportamientos. Leyman distingue 45 comportamientos
hostiles que pueden ser de distinta naturaleza:
-
Acciones
contra la reputación o la dignidad personal del afectado;
por medio de la realización de comentarios injuriosos contra su
persona, ridiculizándolo o riéndose públicamente de él, de su
aspecto físico, de sus gestos, de su voz, de sus convicciones
personales o religiosas, de su estilo de vida, etc... Uno de estos
comportamientos, de gran incidencia y objeto de diversos estudios,
sentencias judiciales, etc. es el acoso sexual. Se pueden dar
también diversas acciones contra la reputación del afectado como
trabajador.
-
Acciones
contra el ejercicio de su trabajo, encomendándole trabajo
en exceso o difícil de realizar cuando no innecesario, monótono
o repetitivo, o incluso trabajos para los que el individuo no
está cualificado, o que requieren una cualificación menor que
la poseída por la víctima (shunting); o, por otra parte, privándole
de la realización de cualquier tipo de trabajo; enfrentándole
a situaciones de conflicto de rol (negándole u ocultándole los
medios para realizar su trabajo, solicitándole demandas contradictorias
o excluyentes, obligándole a realizar tareas en contra de sus
convicciones morales, etc.).
-
Muchas
de las acciones comprenden una manipulación de la comunicación
o de la información con la persona afectada que incluyen una
amplia variedad de situaciones; manteniendo al afectado en una
situación de ambigüedad de rol (no informándole sobre distintos
aspectos de su trabajo, como sus funciones y responsabilidades,
los métodos de trabajo a realizar, la cantidad y la calidad del
trabajo a realizar, etc., manteniéndole en una situación de incertidumbre);
haciendo un uso hostil de la comunicación tanto explícitamente
(amenazándole, criticándole o reprendiéndole acerca de temas tanto
laborales como referentes a su vida privada) como implícitamente
(no dirigiéndole la palabra, no haciendo caso a sus opiniones,
ignorando su presencia,...); utilizando selectivamente la comunicación
(para reprender o amonestar y nunca para felicitar, acentuando
la importancia de sus errores, minimizando la importancia de sus
logros,...).
-
Otras
acciones muestran la característica de que son situaciones
de inequidad mediante el establecimiento de diferencias de
trato, o mediante la distribución no equitativa del trabajo, o
desigualdades remunerativas, etc.
Parece
que es habitual que un individuo que padece esta situación de mobbing
sea objeto, al mismo tiempo, de varios de los tipos de hostigamiento
descritos por parte de su/s hostigador/es. El Cuadro 1 presenta una
relación de conductas de hostigamiento.
Por
otra parte, hay que poner de manifiesto que las acciones hostiles
de las que se habla, se producen usualmente en algunas organizaciones
de trabajo, si bien no suelen responder a las especificaciones (acciones
sistemáticas, frecuencia y duración determinada, focalización sobre
una persona,...) que las encajarían dentro de la conceptualización
de mobbing.
| Cuadro 1. Algunas conductas
concretas de mobbing clasificadas por factores (Zapf, Knorz
y Kulla, 1996) |
|
|
Características
El
mobbing podría considerarse como una forma característica de estrés
laboral, que presenta la particularidad de que no ocurre exclusivamente
por causas directamente relacionadas con el desempeño del trabajo
o con su organización, sino que tiene su origen en las relaciones
interpersonales que se establecen en cualquier empresa entre los distintos
individuos.
Una
característica de la situación es la de ser un conflicto asimétrico
entre las dos partes, donde la parte hostigadora tiene más recursos,
apoyos o una posición superior a la del trabajador hostigado. En esta
dinámica, el presunto agresor o agresores se valen, normalmente, de
algún argumento o estatuto de poder como pueden ser la fuerza física,
la antigüedad, la fuerza del grupo, la popularidad en el grupo o el
nivel jerárquico para llevar a cabo estos comportamientos hostigadores.
El
contenido y significación de muchos de esos comportamientos y actitudes
descritos resulta de muy difícil objetivación. Esto es así, porque
en esta problemática aparecen implicadas por un lado, las intenciones
de los presuntos agresores y, por otro, la atribución que, de esas
intenciones, realiza el trabajador afectado. No obstante, y a efectos
de los problemas que se pueden originar, el objeto de análisis lo
constituye la realidad psicológica del trabajador afectado.
Una
de las particularidades de este tipo de procesos es que el afectado
perciba que sus hostigadores tienen la intención explícita de causarle
daño o mal, lo que convierte a la situación en especialmente estresante.
Además, el individuo interpreta las situaciones como una gran amenaza
a su integridad, pues contraría algunas de sus expectativas (como
la de recibir un trato equitativo) y atenta contra sus necesidades
básicas como la necesidad de afiliación (necesidad de estar asociado
y de tener relaciones afectuosas con otras personas) y de estatus
(necesidad de una relación con los otros, establecida y respetada).
Por
otra parte, en estas ocasiones el individuo no sabe cómo afrontar
estas situaciones para modificar su entorno social, ni sabe cómo controlar
las reacciones emocionales que le produce dicho proceso. El fracaso
en el afrontamiento de las situaciones y en el control de la ansiedad
desencadena una patología propia del estrés, que se va cronificando
y agravando progresivamente.
El
origen del mobbing
El
origen o el por qué del problema puede ser muy diverso. Las hipótesis
apuntan a motivos de distinta índole que van desde fuertes desencuentros,
diferencias o conflictos de cualquier naturaleza entre hostigadores
y hostigado, hasta que este tipo de comportamientos constituyan una
especie de "distracción" para los hostigadores.
Pero
básicamente, el substrato que favorece la aparición de este tipo de
conductas se encuentra ligado a dos aspectos: la organización del
trabajo y la gestión de los conflictos por parte de los superiores.
Respecto
al primero, los estudios empíricos han mostrado una importante relación
entre una organización pobre del trabajo y la aparición de conductas
de mobbing. Así, estas conductas se ven favorecidas en organizaciones
con un método de trabajo y producción con una organización extremadamente
pobre, con ausencia de interés y apoyo por parte de los superiores,
con ausencia de relación con éstos, con la existencia de múltiples
jerarquías, con cargas excesivas de trabajo debido a escasez de la
plantilla o mala distribución de la misma, con una deficiente organización
diaria del trabajo, con la existencia de líderes espontáneos no oficiales,
con un trabajo con bajo contenido, con conflictos de rol, con flujos
pobres de información, con estilos de dirección autoritarios, etc.
Desde
el punto de vista de la gestión del conflicto por parte de los superiores,
hay dos posiciones que pueden adoptar los superiores que ayudan a
incrementar la escala del conflicto: de un lado, la negación del mismo
y, del otro, la implicación y participación activa en el conflicto
con el fin de contribuir a la estigmatización de la persona hostigada.
Aunque
ciertas características personales pueden estar implicadas en la posibilidad
de estar sometido a este tipo de situaciones, en principio, cualquiera
puede verse afectado por este problema. De hecho, es posible que alguna
vez en la vida cualquier persona puede encontrarse en esta situación.
No obstante, la reacción del hostigado ante este tipo de problemas
sí que puede variar en función de sus características personales.
La forma en que se evalúa y, sobre todo, la forma en la que se enfrenta
a la situación una persona está muy relacionada tanto con la solución
efectiva del problema como con el nivel o la magnitud de consecuencias
que desarrolla el afectado. Así, la adopción de conductas de afrontamiento
activo, tendentes a la solución del problema o medidas tendentes a
controlar las reacciones emocionales que le provoca ese problema serán
más efectivas en este sentido que la adopción de conductas activas
mal dirigidas (que pueden seguir alimentando el problema) o de conductas
de tipo evitativo como la inhibición conductual o los comportamientos
sustitutivos de tipo compensatorio.
Desarrollo
del problema
Al
constituir un problema que se da a lo largo del tiempo es posible
encontrar distintas etapas (ver cuadro 2) en su evolución. Se han
descrito cuatro fases en el desarrollo de este problema en el ámbito
laboral:
| Cuadro 2. Frases de desarrollo
del problema |
FASE DE CONFLICTO

FASE DE «MOBBING»

FASE DE INTERVENCIÓN DESDE LA EMPRESA

FASE DE MARGINACIÓN O DE EXCLUSIÓN DE LA VIDA LABORAL |
|
1ª
fase, o fase de conflicto
En
cualquier organización laboral, la existencia de conflictos resulta
algo esperable, bien por motivos de organización del trabajo (en una
empresa se encuentran personas y grupos cuyos objetivos e intereses
están frecuentemente enfrentados), o bien por problemas interpersonales
(los comportamientos, actitudes, formas de relación, estilos de vida,...
de los trabajadores pueden ser de muy diversa índole y pueden originar
roces). Si bien los conflictos son un acontecimiento común en la vida
de relación, gran parte de ellos se resuelven de forma más o menos
satisfactoria; bien por la resolución definitiva del conflicto, por
el cambio de las circunstancias que lo provocaban, o porque vayan
remitiendo con el tiempo. Sin embargo, también es posible que alguno
de esos problemas se haga crónico, dando paso a la segunda fase.
2ª
fase, o fase de mobbing o de estigmatización
Comienza
con la adopción, por una de las partes en conflicto, de las distintas
modalidades de comportamiento hostigador descritas anteriormente sobre
el objeto del mobbing (con la frecuencia y tiempo requeridos como
criterio de definición). Lo que al comienzo tal vez fuera un conflicto
entre dos personas, puede llegar a ser un conflicto de muchas personas
contra una, con la adopción de comportamientos hostigadores grupales.
Independientemente de que actúen el complejo de culpa o la más absoluta
carencia de escrúpulos, la víctima comienza a resultar una amenaza,
o un incordio para la persona o grupo de personas que le somete a
tan indeseables experiencias.
La
prolongación de esta fase es debida a actitudes de evitación o de
negación de la realidad por parte del trabajador, otros compañeros
no participantes, sindicatos, e incluso la dirección. La indefensión,
la inhibición del afectado a la hora de denunciar estos hechos, la
dificultad probatoria y las carencias del sistema judicial, permiten
la prolongación en el tiempo de esta fase que, según los estudios
de Leymann en Suecia, tiene una duración de 1.3 años por término medio,
antes de pasar a la tercera fase.
3ª
fase, o fase de intervención desde la empresa
En
esta fase y dependiendo del lugar, legislación y estilo de dirección
de la empresa, se tomarán una serie de medidas, desde algún escalón
jerárquico superior (el departamento de personal, el servicio médico
o la dirección de la empresa), encaminadas a la resolución positiva
del conflicto (cambio de puesto, fomento del diálogo entre los implicados,
etc.), o, más habitualmente, medidas tendentes a desembarazarse del
supuesto origen o centro del conflicto, contribuyendo así, a la mayor
culpabilización y sufrimiento del afectado. Estas medidas van desde
las bajas médicas sucesivas, que conllevan el alargamiento o el aplazamiento
del conflicto, hasta el despido del trabajador afectado o la pensión
por invalidez permanente. De adoptarse medidas de esta naturaleza,
el resultado es la cuarta fase del proceso.
4ª
fase, o fase de marginación o exclusión de la vida laboral
En
este periodo el trabajador compatibiliza su trabajo con largas temporadas
de baja, o queda excluido definitivamente del mundo laboral con una
pensión de incapacidad, contribuyendo a las cargas económicas y sociales
del Estado (con unas magnitudes nada desdeñables, si atendemos a los
datos que sobre el impacto económico en Suecia presenta Leymann).
En esta situación, la persona subsiste con diversas patologías consecuencia
de su anterior o anteriores experiencias de psicoterror y se pueden
deducir las consecuencias físicas, psíquicas y sociales que para el
afectado tiene este fenómeno.
Obviamente,
el desarrollo de todas estas fases implica la no resolución del problema
en ninguna de ellas.
Consecuencias
Las
consecuencias del mobbing pueden ser de distinta naturaleza y afectar
a varios ámbitos (ver cuadro 3). Son muy próximas a la patología originada
por el estrés, pero con una especial incidencia de la patología de
tipo social:
| Cuadro 3. Tipo de consecuencias
del mobbing |
-
PARA EL TRABAJADOR AFECTADO
-
PARA LA ORGANIZACIÓN DE TRABAJO
-
PARA EL NÚCLEO FAMILIAR Y SOCIAL
-
PARA LA COMUNIDAD
|
|
Para
el trabajador afectado
A
nivel psíquico. La sintomatología puede ser muy diversa. El
eje principal de las consecuencias que sufre el sujeto afectado sería
la ansiedad: la presencia de un miedo acentuado y continuo, de un
sentimiento de amenaza. La ansiedad que manifiestan estos sujetos
en su tiempo de trabajo, puede generalizarse a otras situaciones.
Pueden darse también otros trastornos emocionales como sentimientos
de fracaso, impotencia y frustración, baja autoestima o apatía. Pueden
verse afectados por distintos tipos de distorsiones cognitivas o mostrar
problemas a la hora de concentrarse y dirigir la atención (los diagnósticos
médicos compatibles son síndrome de estrés postraumático y síndrome
de ansiedad generalizada). Este tipo de problema puede dar lugar a
que el trabajador afectado, con el objeto de disminuir la ansiedad,
desarrolle comportamientos sustitutivos tales como drogodependencias
y otros tipos de adicciones, que además de constituir comportamientos
patológicos en sí mismos, están en el origen de otras patologías.
La
excesiva duración o magnitud de la situación de mobbing puede dar
lugar a patologías más graves o a agravar problemas preexistentes.
Así, es posible encontrar cuadros depresivos graves, con individuos
con transtornos paranoides e, incluso, con suicidas.
A
nivel físico, podemos encontrarnos con diversas manifestaciones
de patología psicosomática: desde dolores y transtornos funcionales
hasta transtornos orgánicos.
A
nivel social, es posible que estos individuos lleguen a ser muy
susceptibles e hipersensibles a la crítica, con actitudes de desconfianza
y con conductas de aislamiento, evitación, retraimiento o, por otra
parte, de agresividad u hostilidad y con otras manifestaciones de
inadaptación social. Son comunes sentimientos de ira y rencor, y deseos
de venganza contra el/los agresor/es.
En
general, puede decirse que la salud social del individuo se encuentra
profundamente afectada pues este problema puede distorsionar las interacciones
que tiene con otras personas e interferir en la vida normal y productiva
del individuo. La salud del individuo se verá más afectada cuanto
menores apoyos efectivos encuentre (personas que le provean de afecto,
comprensión consejo, ayuda,..) tanto en el ámbito laboral como en
el extralaboral.
Desde
el punto de vista laboral posiblemente resultarán individuos desmotivados
e insatisfechos que encontrarán el trabajo como un ambiente hostil
asociado al sufrimiento y que no tendrán un óptimo rendimiento. La
conducta lógica de un trabajador sometido a una situación de mobbing
sería el abandono de la organización, sin embargo, en muchos casos
éste no se produce debido, de un lado, a la difícil situación del
empleo en la economía actual y, de otro lado, a que, a medida que
el trabajador se va haciendo mayor, ve disminuida su capacidad para
encontrar nuevos empleos.
Para
la organización de trabajo
Sobre
el rendimiento: Es un hecho cierto que tener trabajadores con
este tipo de problemas afecta al desarrollo del trabajo, pues al distorsionar
la comunicación y la colaboración entre trabajadores, interfiere en
las relaciones que los trabajadores deben establecer para la ejecución
de las tareas. Así, se producirá una disminución de la cantidad y
calidad del trabajo desarrollado por la persona afectada, el entorpecimiento
o la imposibilidad del trabajo en grupo, problemas en los circuitos
de información y comunicación, etc. Por otra parte, se producirá un
aumento del absentismo (justificado o no) de la persona afectada.
Es posible también que se produzcan pérdidas en la fuerza de trabajo
ya que previsiblemente, el trabajador intentará cambiar de trabajo.
Sobre
el clima social: Distintos conceptos (como la cohesión, la colaboración,
la cooperación, la calidad de las relaciones interpersonales,...)
que señalan el clima social en una organización de trabajo se verán
afectados ante la existencia de problemas de este tipo.
Sobre
la accidentabilidad: Algunos estudios relacionan la calidad del
clima laboral con la posibilidad de que se incremente la accidentabilidad
(accidentes por negligencias o descuidos, accidentes voluntarios,..).
Para
el núcleo familiar y social
El
entorno social del afectado padecerá las consecuencias de tener una
persona cercana amargada, desmotivada, sin expectativas ni ganas de
trabajar, y que padecerá posiblemente algún tipo de trastorno psiquiátrico,
con o sin adicción a drogas.
Para
la comunidad
Según
los estudios de Leymann sobre el impacto económico de este tipo de
problema para la comunidad, no hay que menospreciar las consecuencias
que a este nivel se producen: la pérdida de fuerza de trabajo, costes
de asistencia a enfermedades, costes de las pensiones de invalidez,
etc.
Evaluación
A
la hora de evaluar este problema puede valorarse su prevalencia; es
decir, cuántos trabajadores de una organización de trabajo se ve afectado
por una o varias de las situaciones descritas, en la duración y frecuencia
especificadas.
También
se pueden valorar el tipo y magnitud de las consecuencias que está
experimentando y la relación de estas consecuencias con las situaciones
de mobbing.
Algunos
estudios se encargan de destacar la incidencia de este problema y/o
su magnitud, para lo cual se han diseñado herramientas específicas
estandarizadas como el L.I.P.T. (Leymann Inventory of Psychological
Terrorization, 1990). Otros instrumentos miden las consecuencias derivadas
de este tipo de procesos. Dado que el tipo de situaciones descritas
originan estrés, los instrumentos utilizados para evaluar algunas
de las consecuencias derivadas del mobbing son diversos cuestionarios
específicos destinados a evaluar sintomatología psicosomática generada
por procesos estresantes, como el Test de Salud Total (T.S.T. de T.
S. Langner, 1962, NTP 421/1996) o el Cuestionario
General de Salud (G.H.Q. de D. Goldberg, 1972)
En
un estudio realizado por el autor de esta NTP, López et al, a finales
de 1994, por medio de la aplicación de un cuestionario elaborado para
el efecto, sobre 95 personas que llevan a cabo tareas administrativas,
algunas consecuencias que se describieron ante situaciones de mobbing
fueron situaciones de sumisión/aceptación, con pérdida de autoestima,
ira, sentimientos de venganza y actitudes apáticas. Es decir, fundamentalmente
de tipo personal. Curiosamente, algunos casos no relacionaban su sintomatología
psíquica y psicosomática con la vivencia de la situación de mobbing
lo que hace pensar en que puede existir cierta dificultad para que
los afectados expresen su situación real o puedan llegar a describirla
fielmente, de forma escrita. No obstante, la aplicación de cuestionarios,
aunque puede que no resulten el medio más adecuado para evaluar todos
los extremos de esta problemática, puede constituir un medio para
poner de manifiesto las dimensiones de este tipo de problemática,
o servir como pruebas de screening.
Intervención
Ante
este tipo de problema, el trabajador afectado siente con mayor intensidad,
tal vez más que ante otro tipo de problemas, la necesidad de buscar
apoyo social. El tratamiento de este tipo de problemática en el ámbito
laboral suele recaer sobre algún compañero del afectado o sobre el
médico de empresa, que debe realizar tareas de confesor, asesor o
psicólogo, procurándole apoyo social (sobre todo, de carácter evaluativo
y emocional) al afectado o facilitándole medicaciones (tranquilizantes,
antidepresivos,..). No obstante, el grueso de este problema suele
recaer en ámbitos extralaborales donde generalmente suele tratarse
la mayor parte del problema.
Resulta
utópico pensar que una organización, por compleja y bien organizada
que esté, haya previsto y solucionado todas las posibles fuentes de
conflictos de todo tipo que se pueden dar. Un paso previo para que
una empresa se enfrente con éxito a la resolución de conflictos es
el considerar que éstos son una circunstancia normal y no excepcional
en una organización.
Existen
distintos medios más o menos adecuados para evitar, prevenir y resolver
problemas a nivel laboral, y la falta de existencia de una sistematización
adecuada de estos medios puede llevar a consecuencias de magnitud
similar a las del fenómeno que aquí se trata.
Sería
conveniente la planificación y el diseño de las relaciones sociales
en la empresa, aún teniendo en cuenta que es un ámbito con un gran
margen de indeterminación. Este diseño tiene que atender no solamente
a los circuitos de relaciones dependientes del trabajo sino a las
relaciones interpersonales independientes del trabajo. Así, medios
como el entrenamiento de los trabajadores en relaciones interpersonales
o los sistemas de regulación de conflictos tienen que estar dirigidos
a todas las dimensiones sociales posibles en una empresa. Otro de
los medios consiste en articular sistemas de presentación, acogida
e integración de las personas recién incorporadas, sin olvidar la
consideración de la cultura de la empresa en la selección de personal.
Para
intervenir en la problemática descrita, otro medio lo constituyen
los servicios internos de psicología. El contar dentro de la empresa
con un servicio permanente de asistencia a los trabajadores desempeñado
por profesionales de la psicología puede resultar adecuado. Este tipo
de servicio podría desarrollar tareas tales como el tratamiento de
problemas de carácter personal y apoyo psicológico a los trabajadores,
así como el desarrollo de acciones preventivas para evitar la aparición
de problemática psicosocial. El carácter interno y permanente de estos
servicios permite un mayor conocimiento y especificación del origen
de las problemáticas, la realización de intervenciones continuadas
y personalizadas sobre los trabajadores y el seguimiento de las evoluciones
de los mismos.
La
prevención debería atender a las deficiencias del diseño del trabajo
(proporcionar un trabajo con bajo nivel de estrés, alto control del
trabajo, alta capacidad de decisión, suficiente autonomía temporal,...),
al comportamiento de los líderes (deberían desarrollar habilidades
para reconocer conflictos y manejarlos adecuadamente, conocer los
síntomas del mobbing para su reconocimiento temprano), y a la protección
de la posición social de la persona (desarrollando reglas claras,
explícitas, escritas y públicas sobre resolución de conflictos personales,
que garantice el derecho a la queja y el anonimato y que prevea sistemas
de mediación y/o arbitraje).
Conclusiones
Esta
conceptualización de todas las situaciones de hostigamiento psicológico
en el trabajo constituye un acierto, pues facilita un ordenamiento
útil de una serie de hechos o situaciones. Por una parte, agrupan
distintas disfunciones que a nivel social se dan en la empresa y que,
aunque en su origen, no están relacionadas con el desempeño del trabajo,
pueden afectar de una manera importante al desarrollo del mismo. Además,
dicha conceptualización resulta útil para la investigación sobre este
tema. Con la mejora de las condiciones de trabajo, sobre todo en el
sector terciario, es de esperar que los problemas más importantes
que afecten a la salud laboral sean los debidos a la organización
del trabajo y, más concretamente, a motivos psicosociales. Por ello,
la implicación de todos los estamentos de la empresa en el estudio
y la prevención de este tipo de fenómenos, como el psicoterror, será
fundamental si se pretende continuar con la mejora de las condiciones
de trabajo y salud.
No
obstante todo lo anterior, consideramos que es necesaria una mayor
profundización en el tema tanto de cara al desarrollo de instrumentos
para su medida y para su estudio, como para el desarrollo de estrategias
de control adecuadas.
En
España, se pueden encontrar estudios específicos sobre este problema
a nivel laboral, en lo relacionado con alguna de las situaciones descritas
como el acoso sexual. En general, en estos estudios no se establece
esta conceptualización, con sus especificaciones y consecuencias derivadas.
Tampoco se encuentra bibliografía en nuestro país que destaque las
magnitudes de este problema que tanto por sus costes personales como
por sus costes económicos, debería merecer la atención de las organizaciones
de trabajo.
Son
necesarios el estudio y consideración de este problema como algo controlable,
o que por lo menos se debe intentar controlar, y la superación de
puntos de vista denotados por expresiones como "la vida es así",
"lo que tiene que hacer es espabilar" o el esperar a que
el problema remita con el tiempo, con las consecuencias aquí comentadas.