Iniciativa
contra el mobbing en el Senado.
Texto literal
de los debates.
INICIATIVA
DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE ENTESA CATALANA DE PROGRES POR LA QUE SE
INSTA AL GOBIERNO A PROMOVER LAS ACTUACIONES Y LAS MODIFICACIONES NORMATIVAS
NECESARIAS PARA EVITAR EL ACOSO MORAL Y EL HOSTIGAMIENTO PSICOLOGICO
EN EL TRABAJO (662/000135).
La
señora PRESIDENTA: Siguiente moción presentada por el Grupo Parlamentario
Entesa Catalana de Progrés, por la que se insta al Gobierno a promover
las actuaciones y las modificaciones normativas necesarias para evitar
el acoso moral y el hostigamiento psicológico en el trabajo.
A
esta moción se han presentado dos enmiendas, una del Grupo Parlamentario
Catalán en el Senado de Convergència i Unió y otra del Grupo Parlamentario
Popular en el Senado.
Para
la defensa de la moción, tiene la palabra, en nombre del Grupo Parlamentario
Entesa Catalana de Progrés, el Senador
Molas.
El
señor MOLAS I BATLLORI: Muchas gracias, señora Presidenta. Señorías,
el motivo que subyace en la moción que presentamos a la Cámara es la
inquietud; la inquietud del Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés
y de un amplio sector de ciudadanos y trabajadores ante una práctica
que influye gravemente en las relaciones laborales y que constituye
en especial un riesgo cierto para la salud de los trabajadores. De esta
inquietud queremos hacer partícipes a todos los Senadores... (Rumores.)
La
señora PRESIDENTA: Señorías, guarden silencio por favor. (Rumores.)
Un momento, Senador Molas. Por favor, señorías.
El
señor MOLAS I BATLLORI: Yo creí que el rumor era el mar.
La
señora PRESIDENTA: Siga, Senador Molas.
El
señor MOLAS I BATLLORI: De esta inquietud queremos hacer partícipes
a todos los Senadores para que el Senado haga llegar al Gobierno la
necesidad de una reacción adecuada que permita intensificar la actuación
de los poderes públicos frente a la extensión en los últimos años de
una práctica con consecuencias funestas para la salud laboral, la dignidad
humana y el buen funcionamiento de las relaciones laborales.
Me
refiero al acoso moral u hostigamiento en el trabajo. No se trata de
un hecho excepcional o esporádico. Se trata de una práctica que tiende
a crecer y que tiende a crecer en las sociedades desarrolladas. Las
formas de trabajo hoy han cambiado y con ellas los problemas que llevan
aparejadas. Y ese tema de novedad es el que me gustaría introducir en
la conciencia de los señores Senadores para que puedan tomar una decisión
no sólo justa, sino además individual.
La
tercera encuesta europea sobre condiciones de trabajo del año 2000,
publicada por la OIT, cifra en 13 millones el número de trabajadores
europeos que sufren esta práctica o la han sufrido, y su carácter innominado
hasta ese momento, y por tanto indefinido en sus contornos, permite
pensar que en el futuro pueda ser reconocida por más porque es más fácil
reconocerlo a posteriori que a priori.
En
la actualidad el fenómeno está extendido en Europa con proporciones
variables según los países y que pueden situarse, de acuerdo con todos
los indicios, entre un 4 y un 15 por ciento de la población laboral,
con una media del 9 por ciento, y, como antes me he referido, seguramente
crecerá a medida que se reconozcan en prácticas hasta este momento innominadas.
Algunos
dicen que en España afecta a un 5 por ciento de la población laboral,
pero en todo caso es un fenómeno estadísticamente opaco pero real. Y
la primera obligación es conocerlo, delimitarlo con precisión y reconocerlo
como existente. En especial, se manifiesta en algunos sectores; se manifiesta
en la administración pública y privada y en general en lo que afecta
al sector servicios y su aumento está ligado a la creciente tendencia
al aumento de empleo en los servicios.
En
una sociedad cada vez más post industrial uno debe pensar que va a continuar
subiendo el peligro de su incremento. Porque si la práctica del «mobbing»
se sitúa precisamente en el sector servicios y éstos van a crecer, posiblemente
su realización va a ser más evidente y más frecuente. Cada etapa del
desarrollo económico ha comportado riesgos y en cada una de ellas se
han tenido que prevenir, evitar, luchar y separar los riesgos del fomento
de aquellas bondades que han aportado.
A
los riesgos laborales tradicionales propios de la sociedad industrial
se añaden hoy otros. Algunos derivan de nuevos instrumentos de trabajo,
y no es casualidad la aparición de enfermedades nuevas, por ejemplo,
las de espalda o estómago, el insomnio, la fatiga o la ansiedad. Pero
otras enfermedades derivan de prácticas viciosas, impropias de un Estado
social y democrático de Derecho.
La
defensa del capital humano de un país, la conciencia de solidaridad
entre los humanos en favor de la dignidad de la persona coinciden en
la necesidad de evitar el hostigamiento o el acoso moral en el trabajo.
No voy a hacer un discurso en el que pueda darles aquellos elementos
de toque humano que permitan absorber la atención momentánea y entretener
el morbo o la curiosidad.
No
voy a entrar en casos particulares. Estoy hablando de un tema de gran
trascendencia política. ¿Qué es lo que algunos llaman «mobbing»?, ¿qué
es el acoso moral?, ¿qué es el hostigamiento laboral en el trabajo?
Consiste en el ejercicio por una persona o grupo de personas de una
violencia psicológica extrema, de forma sistemática y durante un período
de tiempo prolongado, sobre otra persona en el lugar de trabajo, sobre
la base de una relación laboral.
Por
tanto, es una cuestión distinta de cualquier otra presión fuera de la
relación laboral. Es sabido que todo sistema económico se basa en estructuras
complejas organizadas para alcanzar fines productivos o comerciales.
Pero la necesidad de organización y de dirección coherente no deben
convertirse en una pantalla para ocultar prácticas de autoritarismo
que no constituyen un buen factor, un buen elemento de dirección sino
que incluso resultan perjudiciales.
La
autoridad no debe significar autoritarismo ni arbitrariedad, aunque
pueda ser discrecional. Pero a veces desde otras esferas se trasladan
con facilidad esquemas y estilos al interior de la organización laboral
debido posiblemente a una falsa creencia de que un estilo de mando autoritario
que presione sistemáticamente a las personas subordinadas permite una
mayor rentabilidad, cuando produce resultados negativos, y en todo caso
funestos, que pueden ocasionar la degeneración organizativa, la ruptura
de la cohesión y la degradación de las condiciones sociales.
Toda
relación laboral está basada en una posición asimétrica; estas relaciones
son diferentes de las que se producen en otros campos cuyas relaciones
son simétricas o donde no tienen un carácter laboral. Cuando una de
las partes, la que posee una situación dominante o dirigente, va más
allá de las facultades necesarias para dirigir la organización y adopta
una actitud hostil activa frente a otra, puede producirse el acoso moral.
Pero
no se trata de una simple relación entre empleadores y empleados --no
lo he dicho hasta este momento, y debo decir que no es eso exactamente--,
porque en demasiadas ocasiones el conflicto se produce en niveles medios
de la organización; a veces sólo entre empleadores o entre personal
directivo, y a veces, entre el personal medio y el personal subordinado.
En
los casos de este tipo nuestra misión no consiste en dilucidar quién
tiene razón, o más razón, en un conflicto interpersonal --ésa no es
una cuestión política--, ni en afirmar que la razón la tiene siempre
la misma parte --tampoco sería una solución prudente en este caso--.
Se
trata sencillamente de tener conciencia de que debemos negarnos a admitir
que el acoso moral en el trabajo es una forma aceptable de resolver
los problemas organizativos del mismo.
Se
trata de afirmar que en un Estado social y democrático de Derecho este
procedimiento no es admisible y que debemos prevenirlo, remediar sus
efectos cuando éste se produce y evitarlo por todos los medios que estén
a nuestro alcance.
El
hostigamiento laboral se manifiesta de muy diversas maneras. Por ejemplo,
mediante acciones contra la reputación o la dignidad personal de un
trabajador, a veces con ataques hacia su vida privada, no siempre coincidentes
con la realidad, o hacia sus creencias, tampoco siempre coincidentes
con las tendencias mayoritarias en una comunidad.
Se
puede producir también mediante acciones contra el ejercicio de su trabajo
personal; por ejemplo, impidiéndole el uso de los datos necesarios para
realizar el trabajo que se le exija. Asimismo, puede llevarse a cabo
mediante la manipulación de la información o la comunicación, la propagación
de rumores sobre su vida personal o sexual, o sobre su actividad o su
fiabilidad, y mediante la creación de situaciones inicuas, como la prohibición
de dirigir la palabra a otras personas, la asignación de tareas sin
sentido, el desplazamiento innecesario sin razones, o simplemente mediante
agresiones verbales o amenazas, algunas de ellas a veces de violencia
física.
Y
todo ello, con el fin de provocar una relación de inferioridad en el
afectado y también el aislamiento, si puede ser, lo que en el fondo
no supone sino abrirle un camino hacia un túnel negro. Estas prácticas
pueden producirse hacia personas situadas en todos los grados de la
escala: desde auxiliares hasta personal directivo.
Pero
los motivos de las mismas ahora no importan, lo importante es que no
deben permitirse. Las razones ocultas para llevarlas a cabo pueden ser
muy distintas, aunque, como digo, éste no es ahora el tema. En las estructuras
complejas no siempre los motivos derivan de pautas de actuación emanadas
de la dirección, sino a veces de conflictos producidos en escalones
intermedios, como ya he dicho, por la exigencia de cumplir objetivos
o simplemente como resultado de conflictos personales.
Y
el origen, que puede estar tanto en las diferencias o conflictos personales,
como en el propósito de limitar el derecho de tener opciones sindicales
o criterios sobre el trabajo, en el conseguir un determinado comportamiento,
o simplemente en provocar una situación límite sin otra salida aparente
que el doblegarse, irse, o romperse personalmente, da lugar a una práctica
que no debe extenderse, que debe reducirse y contra la cual debemos
actuar, precisamente porque se manifiesta de forma creciente en los
últimos tiempos.
¿Y
cuáles son sus consecuencias?
Evidentemente,
una de ellas es visible: la degradación de las relaciones laborales.
Pero hay otra más importante desde mi punto de vista y que creo que
debería ser valorada como un elemento prioritario de este análisis:
las consecuencias de tipo psíquico y físico para el trabajador afectado.
En este sentido, no es casual el aumento de depresiones debidas a las
condiciones de trabajo, y no es casual este aumento cuando se produce
por la alteración de las relaciones laborales dignas.
La
salud de los trabajadores puede verse seriamente afectada por unas prácticas
en mi opinión --y espero que también en opinión de la Cámara-- inadmisibles,
que pueden llevar a algunos trabajadores a un agujero negro.
Las
bajas por depresión son más frecuentes en determinados sectores laborales,
así como las enfermedades de tipo psicosomático, a veces como resultado
de la simple degradación de la autoestima personal y como consecuencia
del bloqueo que estas situaciones generan. Incluso en ocasiones la simple
recuperación de la salud es lenta y dolorosa, y la enfermedad derivada
del trabajo, la enfermedad profesional, castiga usualmente en el tiempo
más allá de la simple recuperación física o psíquica.
¿No
se debe hacer nada frente a esto?
¿Es
que no se debe hacer nada cuando una situación con tendencia a crecer
degrada las condiciones de trabajo con riesgo para la salud del trabajador?
¿Es
que lo que viene nuevo --como siempre ha sucedido-- no trae mezclado
lo bueno y lo malo? ¿Es que no debemos actuar ante los nuevos riesgos
que se están desarrollando? Entonces, si se debe hacer algo,
¿Qué
es lo que puede hacerse?
Uno
podría pensar que aunque debería hacerse algo, no se puede hacer nada.
Por un lado está la dificultad de deslindar la diferencia que existe
entre las tensiones propias de toda organización colectiva que necesita
ser eficaz y, por tanto, tener dirección, y por otro están las dificultades
de prueba que en muchas situaciones notoriamente injustas pueden hacer
pensar que de hecho no se puede hacer nada.
Pero
eso sería un error porque todos podemos hacer mucho. Los sindicatos
pueden hacer mucho, los empresarios pueden hacer mucho puesto que también
les interesa mantener unas buenas condiciones de trabajo singularmente
en aquellos sectores en que el capital humano es fundamental para la
práctica económica.
Y
por supuesto, los poderes públicos pueden hacer mucho por razones de
equidad, de defensa de la dignidad humana y de protección a la salud,
pero también porque unas buenas relaciones laborales son la base de
una economía capaz.
Los
poderes públicos, en el marco de sus competencias, han de intensificar
su actuación en este campo partiendo de la idea de que este problema
no es un simple residuo del pasado ni un invento, sino que pone en evidencia
que las relaciones de trabajo nuevas, las que van a ser predominantes
en una sociedad postindustrial, conllevan riesgos también nuevos. ¿A
quién corresponde actuar?
En
España corresponde tanto al Gobierno central como a los de las Comunidades
Autónomas, cada uno en el marco de sus competencias, por supuesto. (Rumores.)
Se ha empezado a hacer algo con timidez, no digo que no se haya hecho
nada. Lo que estoy diciendo es que debe andarse algo más deprisa.
Por ejemplo, debe reconocerse que el Instituto Nacional de Seguridad
e Higiene en el Trabajo, dependiente del Ministerio de Trabajo, ha realizado
ya algunas notas de prevención. No es un tema absolutamente inédito,
pero necesitamos ir más allá y ésa es nuestra invitación: ir más allá
en un esfuerzo que debe reunir a los agentes sociales, a los poderes
públicos y a la opinión pública.
¿Qué
medidas se podrían adoptar?
Seguramente
la primera y más evidente es la de cobrar conciencia de que existe el
problema para empezar con firmeza y con tenacidad a evitarlo y a ponerle
remedio. En otras palabras, en este punto se trataría de ser modernos,
si se me permite decirlo, y de avanzar al ritmo de aquello que está
sucediendo.
Hago
una invitación a que todos juntos seamos más modernos en este punto.
Además de enfrentarnos con los riesgos del pasado hemos de abordar también
los del presente y los que siempre van surgiendo.
En
mi opinión, el Gobierno de España debería desplegar con firmeza sus
esfuerzos en este campo siendo sensible a todo lo que viene. En solitario
nadie tiene la varita mágica de la solución, y su contribución es indispensable
para eliminar esta lacra.
No
se persigue con esta moción imponer un plan de acción desde un Grupo
de la oposición, sino instar al Gobierno a que contribuya a la defensa
de los intereses legítimos de un gran número de españoles. Por ello,
esta moción no propone «expressis verbis» medidas concretas, con moderación
busca aquel marco de compromiso general para empezar a trabajar a fondo
y para adoptar las medidas necesarias con la mayor celeridad posible.
A
título de propuesta, voy a indicar algunas líneas de actuación de choque
que podrían y deberían estudiarse. Por ejemplo, debería estudiarse impulsar
un mayor y mejor conocimiento entre empresarios y trabajadores sobre
los riesgos y consecuencias negativas que comporta el acoso moral en
el trabajo, a fin de que sea considerado un factor de riesgo que también
debe ser objeto de prevención. Reconocer y conocer la práctica negativa
es el comienzo para consolidar una conciencia colectiva indispensable
para triunfar en cualquier empeño.
En
segundo lugar, debería intensificarse la acción de los poderes públicos
en la prevención y protección frente al acoso moral en el trabajo.
En
tercer lugar, cada poder público en el marco de sus competencias podría
asegurar una sensibilidad y actuación orientativa de la inspección del
trabajo para que sume entre sus actividades posibles simplemente el
control sobre la posible práctica.
En
cuarto lugar, yo creo que debería modificarse el catálogo de enfermedades
profesionales con el fin de que las consecuencias de acoso moral en
el trabajo sean consideradas como tales, y por tanto, generen los derechos
consiguientes a las personas que los sufren.
Debería
también asegurarse que las entidades gestoras de la Seguridad Social
que gestionan las enfermedades profesionales y los accidentes de trabajo
asuman sus responsabilidades en este campo.
Y
finalmente, como sexta posibilidad de actuación, estudiar la posible
introducción como infracción grave de esta práctica del hostigamiento
moral en el trabajo en el apartado 16 del artículo 47 de la Ley de Prevención
de Riesgos Laborales.
No
son propuestas para votar, son propuestas para conocer, para estudiar,
a lo mejor para empezar a andar, porque por alguna parte debemos empezar
a andar. Créanme, con la confianza de que no se me alcanzan unos motivos
comprensibles para oponerse al contenido de esta moción, con el deseo
de que los miembros de esta Cámara asuman las razones de la misma y
la necesidad de prevenir el acoso moral y poner remedio a las diferentes
enfermedades psicológicas y psicosomáticas que se puedan derivar del
mismo, y con el deseo de que podamos hacer coincidir nuestros esfuerzos
con este objetivo, estamos dispuestos a incorporar todas las sugerencias
positivas que se presenten, y con este espíritu abierto, pero al mismo
tiempo con voluntad de empezar a andar con firmeza en el camino de la
lucha contra el acoso moral,
proponemos
a la Cámara la siguiente moción:
El
Senado insta al Gobierno a promover las actuaciones necesarias para
evitar el acoso moral y hostigamiento psicológico en el trabajo y eliminar
las consecuencias negativas de todo tipo que tiene para los trabajadores.
Muchas gracias, señora Presidenta.
La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Molas. Para la defensa
de las enmiendas que se han presentado a esta moción del Grupo Entesa,
en primer lugar, tiene la palabra por el Grupo
Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, el
Senador Cardona.
El
señor CARDONA I VILA: Muchas gracias, señora Presidenta. Intervengo
para defender la enmienda presentada por parte de nuestro Grupo y para
fijar al mismo tiempo la posición de Convergència i Unió en relación
a la moción sobre el acoso sexual y hostigamiento psicológico en el
lugar de trabajo.
Según
los expertos, se habla de «mobbing» o acoso moral en el trabajo cuando
una o más personas ejercen una violencia psicológica extrema de manera
sistemática y prolongada, que se estima en un tiempo por lo menos de
seis meses, sobre otra persona en el lugar de trabajo, y para que haya
esta comisión de móvil, de acoso moral o de hostigamiento psicológico
ha de existir también una relación asimétrica de poder dentro de la
empresa.
Esta nueva forma de riesgo laboral se puede presentar bajo diferentes
formas, que inciden sobre la persona afectada y producen efectos similares.
Entre las formas más habituales de presentación hay que destacar, como
se ha dicho, acciones contra la reputación o dignidad, acciones contra
el ejercicio de su trabajo, manipulación de la comunicación o la información
y acciones de iniquidad; es decir, falta de equidad o injusticia y,
por extensión, depravación, corrupción de costumbres e incluso actos
contrarios a la moral.
Todas
esas acciones pueden derivar en unos efectos dirigidos, en primer lugar,
a la persona afectada en forma de diferente sintomatología --insomnio,
ansiedad, depresiones, etcétera--, pero también tiene efectos y repercusiones
en la empresa, el bajo rendimiento, enrarecimiento del clima laboral
e incluso una siniestralidad más alta. Estudios realizados por técnicos
especialistas en psicología o psicosociología laboral establecen las
causas de esta problemática en los factores de riesgo psicosocial, en
el entorno de relaciones y los factores de riesgos por la organización
del trabajo.
Sin
duda, estos factores pueden verse favorecidos por los sistemas de dirección
que inciden especialmente en el objetivo de una rentabilidad máxima,
al igual que los nuevos sistemas de organización de trabajo.
Por
otra parte, no hemos de olvidar que los estudios existentes sobre este
problema son mínimos y las opiniones de los expertos nos llevan a la
misma conclusión: que se trata realmente de un problema emergente, que
necesita de un tratamiento adecuado, un estudio detenido y una investigación
más completa.
Por
cierto, como sabrán los profesionales de la abogacía, cada vez se ven
más demandas de este tipo en los tribunales. Ante esta situación, y
desde un punto de vista estrictamente técnico y operativo, consideramos
que las actuaciones necesarias y las modificaciones normativas pertinentes,
que se piden en la moción, se habrían de concretar o acometer cuando
se conozca la extensión del problema, los métodos para su evaluación
y el posible tratamiento más adecuado.
Entre
los últimos estudios de los que hemos tenido conocimiento hay que destacar
el realizado por la Universidad de Alcalá de Henares, titulado «Violencia
en el entorno laboral», y presentado hace tan sólo unos días, que habla
de unas cifras realmente preocupantes.
Me
ha parecido oír que el Senador Molas decía que eran de un 5 por ciento
pero, según este trabajo, un 11 por ciento de los trabajadores españoles,
o sea 1.500.000 de personas declara haber sufrido en alguna ocasión
este tipo de maltrato psicológico.
Este acoso moral suele ser ejercido por jefes con cargos de nivel intermedio,
con un carácter resentido y mediocre, contra subordinados, y consiste
en amenazas, intimidación y comentarios que erosionan la autoestima
del sujeto, pudiendo originar graves problemas de tipo psicológico,
como ya he señalado.
Según
el psicólogo clínico y psicoanalista Eduard Tapiès, del Instituto de
Psicosomática de Barcelona, el gran aumento de las enfermedades psicosomáticas
debidas a problemas laborales se debe a varias causas.
Por
ejemplo, el mercado laboral se ha vuelto más competitivo y exige, por
lo tanto, el sacrificio del tiempo libre y de las propias horas necesarias
de descanso semanal; asimismo, esta situación también conduce al estrés,
«surménage», etcétera; además, el éxito profesional se ha convertido
en un imperativo que realmente quema al profesional;
y,
por otra parte, en las relaciones interpersonales se proyectan malestares
psíquicos de distintos orígenes. En las profesiones que exigen o se
basan en las relaciones con otros, entre personas, hay una mayor exposición,
así como la falta de reconocimiento social en algunas profesiones que
desgastan más, junto a una organización del trabajo inadecuada contribuyen
también a su incidencia.
Finalmente, también se ha observado que la reducción de los lazos sociales
y familiares, que conllevan a una creciente soledad, también pueden
influir; por ejemplo, se ha observado una mayor incidencia entre los
solteros. Dicho esto, señora Presidenta, señorías, nosotros hemos presentado
una enmienda adicional del siguiente tenor: respetando el reparto competencial
en la materia.
No
podemos olvidar que al respecto hay un repartocompetencial que afecta
a la Administración Central y a las Comunidades Autónomas, con una serie
de competencias compartidas: legislativas por parte de la Administración
Central, y de gestión por parte de las Comunidades Autónomas.
Tampoco
podemos olvidar que la moción originaria hace referencia, en la parte
expositiva, a actuaciones necesarias --que entendemos de mínimos, como
se decía, al objeto de alcanzar consensos más amplios en la Cámara y
a fin de que prospere la misma-- y se refiere igualmente a las modificaciones
normativas pertinentes. Por tanto, entendemos necesario, más que necesario
imprescindible, este añadido que proponemos: mantener el actual «statu
quo» competencial y que no pueda significar --por nuestra parte sería
inaceptable-- un retorno de competencias a la Administración Central
en esta materia.
Confiábamos
en que el grupo proponente aceptara nuestra enmienda, por su voluntad
nacionalista y por su respeto al catalanismo político no esperábamos
menos, pero no sólo ha sido así, sino que también se ha entendido por
parte de todos los grupos de la Cámara que hemos firmado la transaccional
que se someterá a votación.
No
me extiendo en la consideración que a nuestro grupo le merece la enmienda
transaccional, porque entiendo que ahora procede la defensa de la enmienda
por parte del Grupo Parlamentario Popular y, en cualquier caso, en el
turno de portavoces explicitaríamos finalmente nuestra posición y las
correcciones que podamos hacer al respecto. Nada más y muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Cardona. Por el Grupo
Parlamentario Popular en el Senado, que también ha presentado
una enmienda, tiene la palabra la Senadora San Baldomero para su defensa.
La
señora SAN BALDOMERO OCHOA: Muchas gracias, señora Presidenta. Señorías,
también quiero dar las gracias, en primer lugar, al profesor Piñuel,
que nos acompaña hoy en la tribuna de invitados, y que es la persona
que ha hecho un grandísimo trabajo sobre este acoso, este hostigamiento,
esta manera de tratar a las personas en su puesto de trabajo, y no sería
generosa si no le diera las gracias más expresivas por haberme permitido
compartir con él, en este tiempo en que represento al Grupo Parlamentario
Popular, un asunto en el que, tal vez, el Senador Molas y el Senador
Cardona han tocado de una forma tan aséptica, tan técnica, tan política,
como se debe hacer en esta tribuna; pero los hombres y las mujeres del
Partido Popular saben que cuando algo afecta a las personas, al menos
en el caso de esta Senadora, no sabe diferenciar los sentimientos a
la hora de hacer política, y cuando en esta Cámara se habla de asuntos
como la agricultura, las carreteras, nuestros estatutos, tantas cosas,
a lo mejor se pueden hacer compartimentos estancos y hablar exclusivamente
de política; ahora bien, cuando estamos hablando de personas que soportan
una situación de acoso, de intimidación o de hostigamiento en su trabajo,
estamos hablando de lo que el pueblo soberano llamaría envidia, celos,
pero que en este caso estamos llamando de una manera muy especial, que
a mí, como riojana, no me gusta.
No
sé qué significa esto del «mobbing», cuando tenemos tantas palabras
bellísimas en nuestro idioma castellano, pero sí sé lo que hemos querido,
todas las personas que estamos defendiendo este tema en la tribuna,
para los hombres y las mujeres no sólo de este país, sino --como dice
nuestra moción-- también de Europa, que se sienten acosados u hostigados
en su trabajo.
En
la VI Legislatura se produjeron movimientos para hablar de este tema,
que fue presentado por la Diputada doña María Jesús Aramburu, y que
fue rechazado por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència
i Unió, por Coalición Canaria, por el PNV y por el Grupo Parlamentario
Popular.
En
esta legislatura el Grupo Parlamentario Socialista también ha presentado
una proposición cuyo contenido es bastante importante --y supongo que
el portavoz del Grupo se referirá después a ello-- y versa sobre la
posibilidad de reconocer la práctica de estas cuestiones difíciles de
denunciar, dado que la persona que las sufre lo ve complicado y la persona
que las observa prefiere pasar como un testigo mudo. Lo que sí debemos
hacer, como decía el Senador, es empezar a ejercer funciones de vigilancia
y de control en materia de prevención. La Comisión Europea ha llevado
a cabo un estudio sobre la violencia en el trabajo con la participación
directa de los representantes de los gobiernos, empresarios y sindicatos.
El pasado 3 de marzo de 2001 ha acordado, además de continuar con los
trabajos ya iniciados, buscar una definición de lo que denominamos «mobbing».
Es el comportamiento negativo entre compañeros o entre superiores e
inferiores jerárquicos a causa del cual el interesado es objeto de acoso
y ataques sistemáticos durante mucho tiempo, de modo directo o indirecto,
por parte de una o más personas, y con el objetivo de hacerle el vacío.
Entre
las conclusiones que sacó la Comisión Europea cabe citar la explicación
sobre qué es hacer el vacío a una persona. Es un tema tan delicado que
requiere un estudio tan minucioso, desde el punto de vista normativo,
que, a nuestro entender, debería ser consensuado por todos y llevarnos
a estudiar y conocer qué es lo que está pasando al respecto en Europa
y en las Comunidades Autónomas.
Otro
aspecto que define muy bien el Profesor que hoy nos acompaña es el hecho
de que sea ejercido por jefes de carácter mediocre y resentido, que
son personas concretas, y que sea una campaña de amenazas, de aislamiento
laboral, de comentarios mordaces y de erosión de la autoestima.
Pero
la persona que lo sufre no lo llega a comprender, es como una sutil
tela de araña, porque su respeto, su educación, su tolerancia hacia
esa persona, que es su jefe, no le permite comprender que eso pueda
ser un motivo de denuncia. Estas acciones no solamente se dirigen contra
esa persona concreta, sino que también afectan al entorno en el que
trabaja este subordinado o compañero.
Lo
que está claro es que genera un deterioro personal y psicológico y que,
además de ese deterioro personal, esas maledicencias, ese mal tono,
ese poco estilo y esa falta de categoría que pretenden asignarle es
lo que, después, le atribuyen para retirarle del puesto de trabajo y
de la actividad que suele desarrollar.
Le
quitan áreas de responsabilidad, le ignoran y le excluyen. Cuando está
en un grupo no se refieren a él, le ningunean y simulan que no existe.
Si
se lo encuentran por los pasillos del lugar de trabajo, todos entran
en la conversación o en el saludo a excepción de esa persona. Retienen
información que es importante para su trabajo.
Cuando
él pregunta algo nunca se sabe nada y los demás preguntan cuando él
no está presente, de forma que luego le pueden acusar de negligencia
y decirle que ha faltado o que no estaba en ese momento.
Y
luego surgen sobre todo los rumores.
¿Cómo
vamos a valorar, señoría, los rumores maliciosos sobre las personas?
¿Cómo podemos valorar, por ejemplo, que en esta Cámara alguien en un
momento determinado diga que se va a romper la disciplina parlamentaria
del voto, sin decir quién ni cómo ni cuándo, pero creando ese malestar
para que todas las personas o ese grupo parlamentario estén incómodos
y no sepan exactamente qué es lo que pasa?
Sobre
todo se infravalora el trabajo de una persona, es un esfuerzo realizado
mediante la negativa continua y constante de su labor.
Esta
Senadora, cuando hablaba con el profesor Iñaki Piñuel, que ha
hecho este estudio tan importante, le preguntaba por qué se produce
este acoso. Cualquier persona en su trabajo, en su empresa, en las administraciones
públicas, en la política, en el Parlamento sabe perfectamente qué es
lo que tiene qué hacer.
Y
me cuenta el profesor que este acoso se da exactamente porque son personas
que se resisten a ser manipuladas por el acosador o por esos otros compañeros
que quieren ejercer una influencia que esas personas no entienden o
no comparten y ofrecen resistencias; porque no han caído en el servilismo
y en la sumisión de decir siempre: sí señor, porque despertaron celos
tal vez debido a una competencia laboral;
por
la envidia suscitada debido a sus habilidades sociales, simpatía, don
de gentes, actitud positiva, tal vez aprecio y reconocimiento por los
demás; y sobre todo y especialmente --y esto seguro de que a sus señorías
les suena de algo-- por tirar de la manta en temas mantenidos ocultos
de manera ilegal o ilícita y por no querer participar en enjuagues --entre
comillas-- que pueden dar lugar a la represalia contra esta persona.
Estamos
hablando de una de cada cuatro personas, es la violencia en el entorno
laboral, en el entorno que significa la libertad de una persona para
tantas cosas, como pueden ser el sustento de su familia, su propia autoestima
o su propio desarrollo personal. Es algo, señorías, que como muy bien
han dicho los Senadores Molas y Cardona, nos afecta a todos en nuestras
relaciones, en nuestro trabajo.
Por
ello, el Grupo Parlamentario Popular ha presentado
una enmienda para que se extienda no solamente a esta Cámara, sino a
todas las Comunidades Autónomas de España y a Europa. Muchas
gracias, señora Presidenta.
La
señora PRESIDENTA: Gracias, señoría. Terminado el turno de defensa
de la enmiendas, comienza el turno de portavoces. (El señor Molas i
Batllori pide la palabra.) Senador Molas, tiene derecho a intervenir
para decir si acepta o no las enmiendas. Tiene la palabra.
El
señor MOLAS I BATLLORI: Muchas gracias, señora Presidenta. Ya he
indicado la voluntad de este grupo parlamentario de recoger todas las
aportaciones que se puedan formular por los otros Grupos.
Con
este espíritu hemos visto las dos enmiendas, estamos de acuerdo en las
propuestas que enriquecen el texto inicial, y hemos efectuado una propuesta
de modificación como transaccional firmada por todos los grupos que,
si no me equivoco, ha sido ya presentada a la Mesa, y que incluye las
aportaciones efectuadas por los dos grupos parlamentarios en sus enmiendas.
En
este momento quiero expresar que la incorporación de esta modificación
se ha hecho mediante una transaccional porque si no la redacción resultaba
muy difícil, pero en esta común voluntad que espero se dé en la Cámara,
se han incorporado estas dos enmiendas para poder luchar contra las
prácticas que realizan algunas personas mediocres y que pueden tener
tan funestas consecuencias para los trabajadores.
Por
tanto, se trata de encontrar aquel punto de coincidencia de todos los
sectores que estamos a favor de un Estado Social y Democrático de Derecho
con el fin de erradicar el acoso moral en nuestro país a la mayor brevedad
posible. Muchas gracias, señora Presidenta.
La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Molas. Si después algún
Senador lo desea, se puede dar lectura a la transaccional firmada por
todos los grupos. Tiene la palabra, en nombre del
Grupo Parlamentario Mixto, el Senador Cámara.
El señor CAMARA FERNANDEZ: Muchas gracias, señora Presidenta.
No sé si es así como corresponde actuar, según el Reglamento, pero la
verdad es que, habiendo firmado una transaccional por parte de todos
los grupos, me da la impresión de que intervenir los enmendantes cuando
han renunciado a sus enmiendas firmando una transaccional es como perder
un poco el tiempo.
Por
tanto, vaya por delante mi protesta, porque es tarde, la gente se cansa.
(El Senador Cardona i Vila se refiere al orador con palabras que no
se perciben.) Muy bien, pues yo digo lo que me parece bien y lo que
digo es que habiendo firmado una transaccional no entiendo ese turno,
sinceramente, y lo manifiesto así.
Pero
no es por polemizar con los que han intervenido, simplemente, es un
comentario que hago a la luz de la experiencia, por lo que creo que
quizá tuviera que ser de otra manera. Después de la intervención y las
explicaciones dadas por el Senador Molas creo que poco hay que decir
al respecto, porque además ha sido una exposición rigurosa y seria.
Es
una moción oportuna y, personalmente, me llena de satisfacción que haya
Senadores y grupos parlamentarios que se preocupen de estos temas, a
veces farragosos, complicados. Es bueno y conveniente empezar a hacer
camino en torno a este tipo de cuestiones, aunque sé que va a costar
trabajo. Pero permítanme que haga un comentario solo, porque estoy de
acuerdo con la exposición y, por tanto, con la moción y la transacción
que todos hemos firmado.
En referencia al hostigamiento y el acoso en el trabajo, al margen de
aspectos culturales, de relaciones contractuales más o menos democráticas,
que es lo fundamental, la debilidad en el puesto de trabajo es una de
las claves. También hay una cultura del poder. Ya saben ustedes que
algunas personas tienen la idea de que, aunque sólo tengan a cuatro
detrás, se creen importantes.
No
importa lo que tengas detrás. Se trata de tener más poder que el vecino
de al lado o el compañero de trabajo. Pero creo que por encima de todo
es una cuestión de democracia. Y termino --porque no quiero extenderme
demasiado-- diciendo que, como algunos hemos dicho durante años, la
democracia no entró en muchísimos centros de trabajo, que la organización
del trabajo está mal concebida y que las relaciones laborales internas
de una empresa, por ejemplo, se asientan sobre la base de ese poder,
es decir, del poder que más tiene hacia el que menos tiene.
Cuando
además las relaciones laborales son precarias, la debilidad del trabajador
es acusada y, por tanto, muestra mayor debilidad ante ese acoso o presión
psicológica sostenida en el tiempo que a veces producen compañeros pero,
fundamentalmente, jerarquías de poder en la empresa, jerarquías de mayor
o menor poder hacia el inferior. Esto es lo que ocurre normalmente.
Por
tanto, es una cuestión de democracia. Y la democracia no es sólo lo
formal, hay que practicar la cultura democrática y eso pasa fundamentalmente
por algunas cosas. Y aunque no soy --perdonen la expresión-- persona
que quiera redimir a nadie, sí digo que para que haya democracia debe
haber una relación de poder más equilibrada.
Y
cuando el trabajador o la trabajadora en el centro de trabajo está más
seguro, cuando el trabajador o la trabajadora en el centro de trabajo
tiene --permítanme la expresión-- más poder, como tal está más presto,
lógicamente, a rechazar el acoso o presión psicológica, venga de quien
venga, de compañeros o de jefes en el centro de trabajo.
He conocido muchas experiencias de personas que se han dado de baja
por lo que explicaba el Senador Molas, muchas personas. No está reconocido
en ninguna parte y, sin embargo, sucede. Hay una realidad que está en
la calle. Por eso me alegra mucho que se presente esta moción, porque
al menos nos permite abrir boca sobre un tema oculto, un tema poco estudiado
o poco denunciado, y es conveniente que este Senado trate estas cuestiones.
Por cierto, y permítanme que lo diga --no quiero meter el dedo en los
ojos a nadie--, contrasta esta moción y otras con la de las campanas.
Nada más. La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Cámara. Por el Grupo
Parlamentario de Senadores de Coalición Canaria tiene la palabra la
Senadora Morales. La señora MORALES RODRIGUEZ: Gracias, señora Presidenta.
Señorías, el acoso moral y el hostigamiento psicológico en el trabajo,
conocido como «mobbing», es un fenómeno que, aunque no reciente, sí
relativamente de reciente estudio, debido seguramente a la expansión
del problema, como bien decía el Senador Molas.
Según
estudios realizados en Europa, la población afectada por «mobbing» está
alrededor de unos doce millones de personas, lo que representa casi
un 9 por ciento de la población activa, repartiéndose siempre, cómo
no, en un 7 por ciento los hombres y un 9 por ciento aproximadamente
las mujeres --siempre a nosotras nos toca la peor parte--. Para el Estado
español estos datos son, aproximadamente, de un 5 por ciento de personas
las que sufren el acoso moral y hostigamiento psicológico en el trabajo.
Aunque estos datos son así, los estudios dicen que es posible que haya
muchos más casos que afecten a alteraciones de la personalidad que no
se interpretan como «mobbing» hasta ahora mismo.
Las consecuencias del fenómeno del acoso moral y hostigamiento psicológico
en el trabajo son importantes tanto por sus consecuencias para las personas
como por sus consecuencias en el trabajo. Las consecuencias en las personas
que lo sufren son daños en la salud física, psíquica, insomnio, depresión,
estrés, llegando incluso, en los casos más graves, al suicidio. También
hay consecuencias para la empresa, como disminución de rendimiento,
enrarecimiento del clima laboral, mayor siniestralidad laboral, etcétera.
Cómo
actuar frente a este problema es complejo por lo difícil que resulta
en muchas ocasiones objetivar y determinar el mismo y por tratarse en
su base de las relaciones interpersonales que se establecen en el trabajo
y en la propia organización del trabajo, lo que hace posible que se
den ese tipo de relaciones.
Ha
habido iniciativas, como la francesa, que incluye como delito el acoso
moral en el trabajo. Es una novedad en la legislación francesa, pero
también en gran parte de los países de la Unión Europea.
También
se han tomado algunas iniciativas en nuestro país, como una planteada
por el Grupo Parlamentario Socialista en el Parlamento de Cataluña,
que creo está en debate.
Se
trata de iniciativas escasas y novedosas, y por ello el Grupo Parlamentario
de Coalición Canaria entiende que se debe avanzar en el sentido de profundizar
en el estudio del origen, causas, mecanismos y soluciones de este problema
que, como nos dicen los datos, afecta a un gran número de trabajadores
y trabajadoras.
Hay
que profundizar en esta cuestión tanto de cara al desarrollo de instrumentos
para su estudio como para el desarrollo de estrategias de control adecuadas,
por lo que, después de todo esto, nos parece más que adecuada la moción
defendida por el Senador Molas en esta Cámara y entendemos, además,
que las enmiendas que se presentaron y que dan origen a la transaccional
firmada por todos los grupos mejoran la moción original en el sentido
de que en el marco de la Unión Europea hay que desarrollar estrategias
comunes para todos los países de la Unión y avanzar así en la unificación
de criterios a la hora de tratar este problema, máxime cuando es una
cuestión sobre la que no existe casi legislación ni se han establecido
medidas.
También me parece acertada la enmienda de Convergència i Unió en la
que se hace mención al respeto competencial en la materia, y solamente
me gustaría añadir un dato, que es la necesidad de implicar tanto en
el estudio como en el diseño de medidas a los diferentes agentes sociales
como parte fundamental en la resolución del problema. Intervenciones
como la que recomienda diferentes estudios, como el entrenamiento de
los trabajadores en relaciones interpersonales, mejora de las condiciones
del trabajo, necesidad de dotar a la empresa de una organización eficaz,
no serían eficaces si no se implicara a los agentes sociales, a los
trabajadores y al empresariado que está afectado. Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, Senadora Morales. Por el
Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos tiene la
palabra el Senador Aurrekoetxea.
El señor AURREKOETXEA BERGARA: Intervendré brevemente, señora
Presidenta, para fijar la posición de nuestro Grupo. Me he enterado
de que anteriormente alguna propuesta de este tipo no fue apoyada por
nuestro Grupo. Esta vez vamos a apoyarla y hay que darle el mérito al
Senador Isidre Molas porque su exposición ha sido rigurosa --y no es
por hacer halagos--, ha huido de la dramatización, ha huido de la anécdota
y del caso concreto --que es muy fácil de utilizar porque todos conocemos
casos en este tema--.
El
lo ha contextualizado y ha planteado el tema en su crudeza para que
haya una toma de conciencia, que creo que es lo más importante en el
planteamiento que nos ha hecho. Además ha sido generoso a la hora de
admitir una serie de propuestas que han hecho que la resolución que
se va a adoptar al final sea útil y válida en el futuro.
Lo que sí echamos a faltar en la exposición de la redacción definitiva
es el elemento preventivo, porque se habla de eliminar las consecuencias
negativas pero no se habla de ese elemento de prevención que sí comentaba
él en su intervención y que nos parece tan importante y fundamental
para intervenir en este asunto.
Si,
como muchas veces solemos decir en nuestros discursos sobre estos temas,
se está dando una nueva cultura de las relaciones laborales, se están
dando cambios y están surgiendo nuevos valores en la crisis que se está
produciendo, lo cierto es que también se están dando tendencias negativas,
disfunciones que necesitamos sacar a la luz para poder prevenirlas,
de forma que los efectos de ciertos valores que están entrando en el
mundo de las relaciones laborales con gran insistencia --como puede
ser todo lo que se refiere a la competitividad, a la búsqueda de rendimientos,
etcétera-- salgan en positivo y no con prácticas negativas, con elementos
que hay que desterrar en cuanto se pueda.
Por
lo tanto, partiendo de que hay un elemento preventivo que habría que
incluir y que nos parece fundamental, como así se ha reflejado, y partiendo
de que lo más importante es la toma de conciencia y sacar a la luz este
problema --y es bueno, como bien se ha dicho, no sólo para el Gobierno
en el marco de sus competencias, sino para que todos los agentes sociales
se vean impelidos a tratarlos, se vean obligados a hablarlos y sacarlos
a la luz, para que no se mantengan actitudes pasivas y se deje que sea
un problema individual, un problema particular, un tema excepcional--,
nosotros nos vamos a sumar también al apoyo a esta propuesta que se
ha hecho.
Como
bien decía el Senador Molas al final de su intervención --insisto en
que no es por halagar--, nos queda esperar a esas medidas concretas
que se han de tomar a partir de aquí, que es donde debemos empezar a
hincarle el diente. Ya se ha puesto sobre la luz, ya está en el tapete,
ya está ahí la toma de conciencia que debemos ir adquiriendo todos sobre
este tema, ahora tenemos que urgir a que se concrete en medidas y que
todos podamos aportar nuestra parte para que estas prácticas que existen
sean abortadas y haya una nueva cultura de las relaciones laborales
con valores positivos para el desarrollo del mundo laboral y sus prácticas
positivas, que es lo que yo creo que a todos nos interesa y todos estamos
buscando. Muchas gracias.
La
señora PRESIDENTA: Gracias, señoría. Por el Grupo Parlamentario
Entesa Catalana de Progrés, el Senador Molas renuncia al turno. Por
el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de
Convergència i Unió, tiene la palabra el Senador Cardona.
El
señor CARDONA I VILA: Muchas gracias, señora Presidenta. En primer
lugar, quiero agradecer la aceptación de la enmienda --que se ha tenido
en cuenta en el texto transaccional-- tanto al Grupo proponente, Entesa
Catalana de Progrés, como al Grupo mayoritario, porque nosotros decíamos
que era --y sigue siendo-- una condición indispensable para que apoyáramos
la moción.
Pero
resulta que --como ha hecho referencia la Senadora Morales-- en el Parlament
de Cataluña el Grupo Parlamentario Socialista-Ciutadans pel Canvi presentó
el 15 de mayo una proposición no de ley con siete puntos que coinciden,
si no en la traducción literal sí en el fondo y en la forma, con los
mismos siete puntos que ha presentado el Grupo Parlamentario Socialista
en el Congreso de los Diputados el 28 de mayo.
Ello
no quiere significar otra cosa que la coincidencia de criterios en el
tema, lo cual respetamos, y además el Senador Molas ha anunciado entre
aquellas posibles medidas las que se pudieran acometer, y estamos de
acuerdo.
Lo
que nos preocupa como Grupo nacionalista de Gobierno en Cataluña es
que dentro de estos siete puntos que se piden algunos inciden plenamente
en las competencias propias de las Comunidades Autónomas --por ejemplo,
el punto cuarto: difundir entre los facultativos del sistema de salud...;
en las Comunidades Autónomas donde se ha transferido será competencia
de la Comunidad Autónoma, por tanto, competencia típica de la Comunidad
Autónoma--, y hay otros que realmente son propios de pedir, de solicitar,
de instar al Estado, por ejemplo el punto quinto, sobre la modificación
del catálogo de enfermedades profesionales --que, por cierto, no se
ha modificado desde los años setenta.
De
ahí el sentido de nuestra enmienda y el agradecimiento --y con esto
en cierto modo contesto al Senador Cámara--. Para nosotros es una cuestión
de competencias, no de fondo del asunto, ya que estamos en sintonía
con el fondo de la cuestión. Pero consideramos que se se deberían pedir
en el Parlament de Catalunya las competencias que afectan al Gobierno
de la Generalitat y en el Congreso lo que afecta al Gobierno del Estado.
Y en eso estamos.
Sobre la base del texto de la moción y las enmiendas del Grupo Parlamentario
Popular y nuestra propuesta se ha llegado a una transaccional, que hemos
firmado y que apoyaremos con nuestro voto favorable porque ha tenido
en cuenta lo que nosotros pedíamos. Además, quiero manifestar que también
nos satisface llegar a estos puntos de acuerdo, porque hoy sale del
Senado una propuesta --no como otras veces que después del gran debate
nos quedamos sin instar al Gobierno-- y, si no instamos, por lo menos
existe el desiderátum hasta cierto punto para que, en el marco de sus
competencias, promueva las actuaciones necesarias y estudie las modificaciones
normativas pertinentes para evitar el acoso moral y el hostigamiento
psicológico en el lugar del trabajo, con el consenso de todos los grupos
parlamentarios.
Finalmente,
voy a hacer sólo una observación --después con mayor detalle leeremos
el «Diario de Sesiones»--, y es que no entiendo como ejemplo de acoso
moral los rumores entre Senadores. Aquí todos somos «primus inter pares»,
de arriba a abajo, y una condición indispensable para el «mobbing» es
que haya una asimetría. Señora Senadora, si no hay una asimetría y ese
hostigamiento no es durante un período determinado de seis meses, no
entra dentro del concepto de «mobbing», llámesele como quiera.
Tampoco
tengo conocimiento si nuestro Grupo en un momento determinado no dejó
prosperar una propuesta del Grupo Parlamentario Popular. Me extraña
mucho pero, en cualquier caso, lo dejo en el aire y lo comprobaremos
en su momento oportuno. Muchas gracias.
La
señora PRESIDENTA: Muchas gracias, Senador Cardona. Por el Grupo
Parlamentario Socialista, tiene la palabra el Senador Hurtado.
El
señor HURTADO GARCIA: Muchas gracias, señora Presidenta. Señorías,
con mucha brevedad, intervengo para manifestar la posición del Grupo
Parlamentario Socialista y resaltar la oportunidad de la presentación
de esta moción por parte del portavoz del Grupo Parlamentario de Entesa
Catalana de Progrés, don Isidre Molas, sobre hostigamiento psicológico
y acoso moral.
Deseo
poner de manifiesto ante sus señorías que este problema que hoy se presenta
en la Cámara está bien documentado en los países nórdicos, concretamente
en Suecia, cuya población laboral se ve afectada en un 3,5 por ciento
de los casos, cuyo coste en pérdidas de producción se cifró en 18.000
millones de coronas suecas, achacándose al fenómeno en estudio el 15
por ciento total de los suicidios que se produjeron en aquel país. La
indefensión, la inhibición del afectado o las carencias del sistema
judicial permiten igualmente la prolongación en el tiempo del acoso
moral que, según los estudios de Leymann, en Suecia, tienen una duración
de 1,3 años por término medio.
El
trabajador afectado compatibiliza períodos de trabajo con largos períodos
de baja o queda excluido del mundo laboral con una pensión de incapacidad.
En esta situación, las personas afectadas subsisten con diversas patologías
que son debidas a sus experiencias de acoso moral, de hostigamiento
psicológico o «mobbing», como se le quiera denominar. Al llegar a este
punto se comprende perfectamente las magnitudes económicas de los datos
que antes he aportado referidos a Suecia y se deduce de forma intuitiva
las consecuencias físicas, psíquicas, económicas y sociales que para
el afectado, para su empresa y para el Estado tiene este fenómeno.
Decía el Senador Isidre Molas que había que tratar de muchos temas cuando
se hablara del acoso moral o del hostigamiento psicológico. Yo creo
que uno de los principales que habría que poner de manifiesto es reconocer
como derecho laboral que los trabajadores no sean objeto de este tipo
de actuaciones, que se pueda actuar en este sentido, porque eso permitiría
que la defensa del puesto de trabajo se hiciera no sólo en el ámbito
de la sanción, sino en el ámbito de la decisión y de la indemnización
por daños y perjuicios.
Creo
que también sería interesante la prevención de estos comportamientos,
por tanto, la mejora del clima laboral. Diálogo, comunicación, apoyo
al trabajador e introducción de la salud mental o psíquica en el mundo
del trabajo, salto cualitativo en el concepto de salud laboral. Nada,
entiendo yo, hay más importante que la dignidad de la persona, y las
humillaciones y vejaciones van minando su salud hasta la destrucción
del ser humano. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales garantiza
la salud y la seguridad de los trabajadores en su centro de trabajo.
La Constitución española avala y fomenta lo mismo. El acoso moral es
un delito en Suecia desde el año 1983, también lo es en Estados Unidos,
Italia, Australia y Alemania, incluso en Alemania la compañía Volkswagen
ha redactado normas para acabar con este tipo de ataques. Sin embargo,
en España no hay absolutamente ninguna iniciativa legislativa en este
sentido.
Por
tanto, termino mi intervención como la he empezado: Quiero dar mi más
profunda enhorabuena al Grupo de Entesa Catalana de Progrés por la oportunidad
en la presentación de esta moción, lo cual nos permitirá profundizar
en esta cuestión en los sucesivos meses porque a partir de aquí, como
alguien ya ha comentado, creo que es el momento de estar permanentemente
viendo cómo se van desarrollando todas las iniciativas con respecto
al hostigamiento psicológico o al acoso moral. Muchas gracias, señora
Presidenta. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)
La
señora PRESIDENTA: Muchas gracias, Senador Hurtado. Por el Grupo
Parlamentario Popular en el Senado, tiene la palabra la Senadora
San Baldomero.
La señora SAN BALDOMERO OCHOA: Muchas gracias, señora Presidenta.
Konrad Lorenz describió el «mobbing» de esta manera: Es el continuo
y deliberado maltrato verbal y moral que recibe un trabajador por parte
de otro u otros que se comportan con él cruelmente con vistas a lograr
su aniquilación o destrucción psicológica y a obtener su salida de la
organización a través de diferentes procedimientos.
Estos
días he estado intentando profundizar sobre este tema con el profesor
Piñuel. El Senador Cardona dice «primus inter pares». Estoy segura de
que dentro de muy poco vamos a tener un trabajo sobre el «mobbing» en
política en situaciones inaprensibles como es el aislamiento laboral,
que hoy me ofrecía una Senadora diciendo que en su trabajo como Senadora
se estaba encontrando con que recibía la enhorabuena de compañeros,
pero precisamente de sus jefes, de su provincia, nunca ni una palabra.
¿Qué me dice usted de la reputación personal cuando un miembro de una
familia de algún trabajador o de alguna de nosotras es recibida la persona,
la trabajadora, o el político diciendo: ese problema que hay en tu familia
te puede afectar a ti en tu vida política? ¿Cómo llamamos a la reputación
personal? Es inaprensible y no la podemos valorar. ¿Cómo llamamos la
intimidación? ¿Cómo llamamos los comentarios mordaces, el tú no vas
en las listas porque han dicho que tú te entiendes con quién? ¿Cómo
valoras eso? (Rumores.) Senador Cardona, las amenazas, el invisibilizar
a las personas, la erosión de las personas, ¡claro que no!, pero, su
señoría, sabe lo que pasa.
Ese es el «mobbing» en la política, y eso es lo que hoy, aquí, en esta
Cámara, estamos intentando, con esta aceptación por parte del Senador
Molas de todas las enmiendas que se han presentado y con su propuesta,
que desaparezca no sólo del mundo del trabajo sino también del mundo
del trabajo en la política. Muchas gracias. (Aplausos en los escaños
del Grupo Parlamentario Popular.--El señor Cardona i Vila pide la palabra.)
La
señora PRESIDENTA: Gracias, Senadora San Baldomero. Senador Cardona,
tiene la palabra por el artículo 87.
El señor CARDONA I VILA: Gracias. No tengo la intención de reabrir
el debate. He dicho y quiero repetir --me remito al «Diario de Sesiones»--
que desde mi punto de vista y de lo que yo he leído, son necesarias
dos condiciones sobre las que ha dicho que no, pero después ha puesto
ejemplos de que sí. No es entre Senadores; será entre portavoces y Senadores,
que no es lo mismo. Yo mantengo que deben darse dos condiciones, que
exista una asimetría. Para que haya un acoso tiene que haber una situación
de privilegio del uno frente al otro; si no no hay acoso, hay otra cosa.
(La señora San Baldomero Ochoa: ¡No, no!) El «mobbing» exige dos condiciones.
Ya veremos cómo queda. Entendemos que deben darse dos condiciones: la
asimetría del cargo y un tiempo determinado, y usted me dice que han
estado durante un tiempo, etcétera. ¡Un rumor que dura un minuto no
es un acoso, por Dios! Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Cardona. Señorías, creo
que el debate ha sido muy interesante y ha fructificado en una propuesta
de modificación que está firmada por todos los Grupos presentes en la
Cámara, y como es corta, la leo.
"El Senado insta al Gobierno para que, en el marco de sus competencias,
promueva las actuaciones necesarias y el estudio de las modificaciones
normativas pertinentes, desarrolladas de forma coordinada con los Estados
miembros de la Unión Europea, para evitar el acoso moral y el hostigamiento
psicológico en el trabajo con el fin de eliminar las consecuencias negativas
de todo tipo que tienen para los trabajadores."
Señorías, ¿puede aprobarse este texto por asentimiento? (Pausa.)
Se
aprueba por unanimidad. Se levanta la sesión.
Eran
las veintiuna horas y cincuenta minutos.